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lunes, 8 de febrero de 2021

Gibrán Ramírez: recuperar el obradorismo de base para el presente y futuro

 


Zurya Escamilla Díaz (Tlaxcala, 8 de febrero de 2021) Luego de recorrer el país durante el proceso para la renovación de la dirigencia de Morena, Gibrán Ramírez y el equipo que lo impulsó para encabezar este partido político consideraron necesario trabajar en torno a un proyecto que recuperara los principios del obradorismo enraizados en los diferentes rincones de la sociedad mexicana y que los mantuviera más allá de la actual administración federal.


    “Esa candidatura quiso confrontar el estilo de hacer política de Mario Delgado y de la cúpula, que ahorita está reventando en todos lados por las candidaturas, por la opacidad y por la arbitrariedad. Hicimos un pacto con él, pero los compañeros me pidieron que lo vigiláramos de cerca y que me dedicara a esto”, indica en entrevista con Expediente Político.Mx


    Así surge Un pacto desde abajo, con el propósito de constituir un proceso de organización permanente en torno al proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador y que recuerde sus principios a la dirigencia y a quienes ocupan espacios de representación política.


    “Tenemos una política muy vacía. Los intelectuales de la izquierda no me quieren porque les digo esto: son intelectuales de retaguardia, van justificando lo que el presidente diga y haga; pero no hay uno, una decena, ni cinco que marquen rumbo; que piensen en qué vamos a hacer después de que Andrés Manuel acabe sus 100 puntos de gobierno”.


    El proyecto comienza con la integración de un equipo territorial que incluye jóvenes, profesores universitarios que no han aparecido en la escena intelectual, estudiantes y universidades estatales.


     A esto se suman actividades que no dependan de la dirigencia del partido, como la revista Presente que adquiere su nombre por “hacer presencia y porque que reflexionamos el presente que es algo que no se está haciendo ni por el actual régimen ni por su oposición. Hay una conversación sobre el pasado y su significado, pero el presente no se discute, se milita. Están a favor o en contra y eso es todo lo que agota esa discusión.


    Además, vamos a tener una hoja-volante para detonar las discusiones en pueblos y comunidades. Se va a llamar Transformación por el proceso que estamos viviendo y que, estoy convencido, es una gran transformación”, continúa.


    De esta manera, buscan poner énfasis en tres aspectos que -a su juicio- requiere un partido político y que en Morena se hace pobremente: comunicar, educar políticamente y movilizar; para ello, también planean constituir una escuela de formación política.


    “Morena no se ha movilizado por ninguna causa, ni siquiera contra los gobernadores más impugnables. Todo está por hacerse y aunque no hayamos logrado la dirigencia del partido, son cosas que tenemos que hacer porque nadie las está haciendo. Seguramente todos están muy confiados en que Andrés Manuel sabe ganar elecciones.


    Es un partido absolutamente desorganizado ante esta elección, pero con Andrés Manuel, en una de esas, se gana la mayoría y en el 2024 seguro que se gana. Yo tengo el sueño de que en mayo de ese año me gustaría ver tras las rejas a Felipe Calderón, con eso ganas cualquier elección; pero después de que se vaya Andrés Manuel, no vamos a tener quién nos una en Morena. Si no hay organización, no hay comunicación, no hay movilización, el cambio de régimen va a depender de unos cuantos jefes políticos”, explica.


    Con la selección de candidaturas, considera que no hay muy buena recepción; sin embargo, la propuesta de iniciar una escuela de formación de cuadros junto a El Fisgón parece avanzar entre el Consejo de Intelectuales del Instituto de Formación Política; al igual que la revista con la que pretenden llegar a la base.


    “Si son receptivos o no en el partido a toda esta labor, pensando a mediano plazo, eso es poco relevante; salvo por lo de formación política, porque va a haber mucha gente que ganará cargos este año.


    Si no saben con qué se come un ayuntamiento, cómo se procesan leyes, iniciativas, redactar oficios, las cosas más básicas que no tienen que ver con teoría política, es muy difícil que hagan un buen gobierno. El partido sí debe ofrecerles ese apoyo”, considera.


    Para ello, tomarán el modelo que les mostró López Obrador; pues señala que este movimiento ya existía fuera del PRD, antes de Morena y permanecerá después del partido. “Hay que organizarlo, independientemente del aparato partidista y de las pugnas burocráticas que eventualmente se imponen como en el caso de las candidaturas. Ahí hay poca escucha, nuestra misión es independiente de esos vaivenes”.


    En principio, buscan acompañar al presidente en el proceso de transformación y ante la ausencia del partido, dar vida a su proyecto e imitar su actuar.  Especialmente en el nivel municipal donde están los mayores reclamos. A muchos presidentes municipales les pasó por un oído y salió por el otro lo de ‘no mentir, no robar, no traicionar’. Ni se diga de la austeridad republicana”.


    Agrega que mucha gente se siente excluida y desplazada por quienes llegaron después al partido; pese a ello, descarta que formar un nuevo instituto político sea una opción como muchos pretenden.


    “La distancia entre Morena y el presidente es cada vez mayor. La gente siente que el partido no le hace justicia. Yo creo que algunos compañeros dirigentes tienen la impresión de que pasaremos la aduana de la selección de los candidatos y luego arreglaremos lo demás; como ignorando que, en la vida de las instituciones, cada decisión limita los escenarios futuros a los que se puede caminar.


    Si tienes esos candidatos a diputados locales o federales, acordados por métodos poco claros, los que aprendieron a ganar con ese método o con esa falta de método, priorizarán que las cosas sigan así. Ese desorden, tiene ganadores y eso hará que el aparato del partido tenga una vida efímera”, sostiene Gibrán.


    Cuestionado sobre los proyectos en los que buscan poner énfasis, destaca que se han trazado líneas generales respecto al federalismo, las relaciones del poder público y empresarial, el pacto fiscal y el régimen político; sin que esto haya trascendido para lograr su concreción.


    “Ahorita no sabemos qué reforma fiscal vamos a hacer, porque López Obrador está primero cobrando los impuestos que no pagaban, son muchísimos y dan para lo que podemos gastar con esta estructura del Estado. Cuando eso se acabe, tendremos que discutir una reforma fiscal.


    El espacio político se ha restructurado en dos polos, casi un bipartidismo que se ha dado de manera natural y silvestre; pero después tendremos que formular esa reforma política para cambiar esa representación.


    Tenemos que realizar la reorganización de la administración pública. La idea inicial de los delegados del gobierno federal era muy buena; pero fíjate lo difícil que es transformar las costumbres: hacen la reforma a la ley orgánica de la administración pública y la violan todos los secretarios. Ahí se tiene que acatar la ley o ver cómo se va a reorganizar territorialmente el gobierno federal que ha sido una de las misiones”, explica.


    Respecto al tema de bienestar, indica que ahora nos encontramos en la fase de las transferencias económicas, ya garantizadas en el artículo cuarto de la constitución. “Pero ¿de qué sirve eso si vas a tener que gastar la pensión de adulto mayor en un consultorio del Dr. Simi porque no tienes un buen sistema de salud pública?... Necesitan su ley reglamentaria y después pasar de las transferencias a los servicios, básicamente: salud y educación. Eso es lo que tiene que ocupar la agenda del bienestar después del presidente López Obrador.


    Ahora nos va a costar trabajo reponernos de esta crisis enorme que hay, pero deja una buena inercia de mayor gasto operativo en el sector salud, que es lo más complicado de todo, porque el INSABI está mal diseñado”, detalla.


    En cuanto al tema de las mujeres, el joven político refiere “queremos incorporarlo como una perspectiva permanente. Tenemos la convicción de que, así como para la izquierda el sujeto revolucionario primero fueron los trabajadores y luego los estudiantes; en estos años, el sujeto revolucionario de la transformación son las mujeres.


    Ni siquiera creo que habría que enunciarlo como un punto en la agenda, sino como una perspectiva que debe tocar cada punto”.


    Reconoce que el abordaje de este tema ha sido uno de los mayores errores comunicativos de la presidencia, “me parece que, en parte es un tema de edad y de falta de comprensión del espíritu de los tiempos.

    

    Como organización abrazamos el feminismo. Desde luego no es mi papel ni protagonizar, ni siquiera enunciar esa agenda; sino que lo hagan las compañeras, que ellas se organicen como quieran, comuniquen y agenden lo que quieran”.


    Comenta que hay puntos básicos como la brecha salarial, el derecho a decidir, el tema de los feminicidios que son demandas urgentes. En cambio, hay otras como el acoso sexual en el espacio público que no han terminado de politizarse y muchos otros que sus compañeras quieren poner sobre la mesa.


    “En Morena hay muchas compañeras feministas que, desgraciadamente no han sido escuchadas en el caso de la selección de Félix (Salgado Macedonio). Es un pendiente de la cuarta transformación porque, aunque haya mujeres tan valiosas, tan vocales en las reivindicaciones de género como la secretaria de gobernación, la directora de Instituto Nacional de las Mujeres, falta que eso se vuelva política.


    Falta integrar esa voz en el Congreso de la Unión. Un poco se abrió con Wendy Briseño, pero falta mucho más. La presencia no es equivalente a igualdad en el uso de la palabra y hacia allá queremos caminar”, reflexiona.


    Por otro lado, considera que el partido arrasará este 2021, a pesar de que el éxito del presidente y su nivel de aprobación en las encuestas no ha permitido ver a sus líderes que la estructura se encuentra en ruinas.

    

    “Dicen analistas que Peña Nieto y Calderón tenían la misma aprobación, sí; pero ellos tenían a todos los medios hablando bien de ellos. Lo que es sorprendente es que, en una crisis de estas magnitudes, con tantos editorialistas y formadores de opinión en contra, el presidente de la república mantenga esa aprobación.


    A juzgar por las encuestas que se han hecho, de la empresa que quieras, Morena va a arrasar porque la oposición decidió colocarse en el lugar del pasado, juntarse todos. Fue un mérito de Movimiento Ciudadano no sumarse a la alianza porque si la discusión es entre el presente y el pasado, todos los que conocemos bien el pasado no votaremos por el PRIAN.


    En esa disyuntiva es muy fácil elegir la transformación y que Morena no pague ahora sus errores, ni en el 2024; se van a empezar a pagar en el 2025. No sé si los compañeros, a sabiendas, se aprovechan y quieren ganar a río revuelto y no institucionalizar; pero el partido va a arrasar con López Obrador”, asevera.


    En los próximos meses, Un pacto desde abajo apoyará a los cerca de 50 aspirantes a diputaciones federales y a algunas de sus compañeras feministas que van por alcaldías en Sinaloa, Tamaulipas y Coahuila.


    A partir de ello, pretenden consolidar comités seccionales para, una vez pasada la elección, discutir el programa de trabajo después de López Obrador en un diálogo nacional.


    “La derecha y un sector minoritario del empresariado no se han resignado al cambio en la correlación de fuerzas, piensan que fue un mal sueño. Se darán cuenta después de las elecciones.


    Cuando eso haya sucedido, nosotros, en lugar de pisarlos, les tenderemos una mano para construir la unidad nacional. No podemos estar peleados todo el tiempo. La nueva normalidad política es ésta, ya lo vieron en dos elecciones.


    Vamos a hablar de los términos del futuro, que acepten que este país tenía una desigualdad que no aguantaba más, tenía una oligarquía económica y política abusiva que ahora tiene que colaborar con el país. Había una pobreza invisible para las colonias donde viven las élites que no se estaba atendiendo y que se utilizaba de manera ruin en clientelismo electoral.


    La misión será convocar a un diálogo republicano para el futuro de México. Yo espero, que nuestro próximo candidato o candidata a la presidencia de la república lo tome. Como movimiento vamos en este diálogo nacional que iremos convocando en cada estado para llegar con programa y organización al futuro”, concluye.


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