- El vocero de la Diócesis de Tlaxcala comentó que con frecuencia deciden no denunciar por el tiempo que toma el procedimiento ante la Fiscalía
Zurya Escamilla Díaz | Tlaxcala | 9 de junio de 2026
Los robos a iglesias y a casas de sacerdotes han venido en incremento en la entidad, sobre todo en la franja que va de Yauhquemehcan a Calpulalpan, informó el padre Ranulfo Rojas Bretón, vocero de la Diócesis de Tlaxcala; quien explicó que muchos deciden no denunciar debido al tiempo que toma realizar todo el proceso ante las agencias del Ministerio Público.
"Hay un clima de inseguridad y los robos ahora están siendo muy comunes, lamentablemente hasta parecen normales. Continuamente se roban autopartes, roban en una casa de habitación y entonces las iglesias no están exentas de esto, especialmente en una zona que llama mucho la atención. Es precisamente toda esa franja de la carretera que va de Yauhquemehcan hacia Calpulalpan. Ahí se han metido en las casas de los sacerdotes, en las sacristías como ocurrió en San Lucas Tecopilco, pero así en Yauhquemehcan, Xaltocan, Hueyotlipan, Sanctórum, Calpulalpan", explicó en entrevista.
Detalló que los objetos más comunes son dinero y bienes propiedad de los presbíteros como computadoras, lociones; además de la limosna que ha ocurrido en dos lugares y enfatizó que los maleantes suelen pensar que en las alcancías hay mucho dinero o que objetos como copones o copas tienen un alto valor, cuando en la mayoría son de latón.
"A veces el daño es más grave, como en el caso de San Lucas, fue al sistema de videovigilancia porque es la base que se llevaron y entonces esto impide saber qué pasó, pero eso es lo más costoso. Lo otro es un pequeño cáliz que no es tan valioso, pero que representa para algunas gentes la idea de verlo dorado, se piensa que es algo en oro o en plata y no, ya realmente en las iglesias los objetos de culto (cálices, copones) no son muy valiosos, son de latón y sí tienen su dorado o su plateado, pero al fin de cuentas tampoco tienen un valor de venta", agregó.
Ante esta situación, la Diócesis insiste a los sacerdotes y a las comunidades en presentar la denuncia, pero reconoció que en muchos de estos casos se suman a la cifra negra de delitos porque deciden no iniciar un procedimiento, especialmente cuando el valor de los objetos robados no es alto, debido a que les toma mucho tiempo o los revictimizan.
"Pienso en el caso de Sanctórum, primero la atención para que llegaran los especialistas, tardaron media vida. Entonces, después para llegar y presentarse, entonces tú haces un procedimiento a las 11 de la mañana y sales de Fiscalía a las 11 de la noche y apenas estás terminando de presentar la denuncia. [...] Ése es el problema que tenemos lamentablemente, por más que insistimos en esta cultura de la denuncia, no hay esa prontitud y eso hace que se inhiba que quieras iniciar un procedimiento de denuncia".
Ranulfo Rojas narró que tan solo en la Parroquia de Santa Ana Chiautempan, la semana pasada tuvieron dos robos: una bicicleta de auna persona que acudió al templo y que la dejó en el claustro; y equipo a un electricista que realizaba arreglos en el inmueble.
"Esto es realmente un problema social que tenemos y yo creo que provocado por el tema de la pobreza o del desempleo, en fin, todo eso que todo creo que todos estamos sufriendo".
Consecuencia de ello, estimó que 70 por ciento de los 385 templos que la Diócesis tiene registrados en Tlaxcala ya cuentan con equipo de videovigilancia; descartan conectar los equipos al C5i del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP) debido a que les complica accionar cuando hay algún evento y tener control sobre las cámaras.
"El primer intento de seguridad fue este enlace, en aquellos tiempos, con el centro de seguridad y había ocho templos con cámaras conectadas al centro de allá. [...] San Luis Obispo (Huamantla) porque estaba contactando ese lugar, Tlaxco, Apizaco, Santa Ana, San José; pero cuando tú querías revisar algo, tenías que recurrir allá", indicó.
Sin embargo, el padre confió en que una mayor afluencia de personas a los templos ayude a inhibir los ilícitos, así como acciones de seguridad privada en calles, casas y negocios que destinan recursos para instalar sistemas de alarma y cámaras de vigilancia
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