Editorial 1089
Las necesidades presentes y futuras de una comunidad deben conciliarse. Las autoridades, electas por usos y costumbres o por la vía institucional, están obligadas primero a reflejar los deseos y expectativas de sus representados, pero también a valorar cómo estos impactarán a quienes vendrán después y que los habitantes actuales estén integrados.
El caso de un proyecto del IMSS en Guadalupe Ixcotla es representativo de ello; pues cuando un grupo de personas pretende imponer su voluntad a la mayoría, incluso a costa del bienestar general, los usos se pueden convertir en abusos.
Una realidad es que Tlaxcala, en su pequeña extensión territorial, cada vez está más limitada no solo de espacios adecuados para la ejecución de obras, sino en recursos para hacerlas sostenibles a lo largo del tiempo.
No solo son las autoridades comunitarias quienes apenas ven más allá de su nariz y sus intereses; también lo hacen -en mayor magnitud- los gobiernos estatales y municipales tienen vista corta cuando se trata de planear "el futuro" de sus representados.
| ||||||||||||||||




No hay comentarios:
Publicar un comentario