La organización señaló que una reforma constitucional en la materia tiene impacto en los animales, el medio ambiente y la salud de las personas
Zurya Escamilla Díaz | Tlaxcala | 24 de enero de 2026
El Observatorio Ciudadano de Bienestar Animal (OCPA) urgió nuevamente al Congreso del Estado a reconocer a los animales como seres sintientes, prohibir el maltrato animal y restablecer obligaciones claras de protección y bienestar a cargo de la entidad y los municipios.
Con el propósito de "sacar de la congeladora legislativa" reformas en la materia, la asociación que encabeza Jorge Ignacio Martínez Castro, informó que la Sociedad Mexicana de Etología y Bienestar Animal (SOMEBA) emitió una opinión técnica y especializada que entregaron al presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política, Jaciel González Herrera.
"El 20 de febrero de 2025, la diputada María Ana Bertha Mastranzo Corona presentó una iniciativa de reforma constitucional en la materia, y el 4 de marzo del mismo año la diputada Soraya Noemí Bocardo Phillips presentó una iniciativa con el mismo objetivo. Ambas fueron turnadas a la comisión que preside el diputado Jaciel González Herrera y, a la fecha, continúan sin dictamen, pese a haber transcurrido meses desde su presentación", puntualizó el OCPA.
De modo que esta situación contraviene lo dispuesto en los artículos 76 y 85 del Reglamento Interior del Congreso del Estado, que establecen plazos y obligaciones claras para el trabajo de las comisiones legislativas.
La SOMEBA expuso que con las reforma a la Constitución federal publicada en 2024 que prohibe el maltrato animal, el Estado tiene la obligación de garantizar la protección del bienestar animal e incorporar sus promoción en procesos educativos; por lo que a pesar de que Tlaxcala cuenta con una Ley de Bienestar Animal, ésta carece de la fuerza vinculante y estabilidad normativa que provee una reforma constitucional
"Desde una perspectiva científica y ética, la opinión técnica acredita que existe consenso amplio y robusto en la etología (encargada del comportamiento de los animales), la neurociencia y disciplinas afines respecto a la capacidad de los animales para sentir dolor, sufrimiento, miedo y placer. Este consenso justifica plenamente su reconocimiento jurídico como seres sintientes y la correlativa obligación del Estado de prevenir el sufrimiento innecesario y garantizar un trato compasivo, conforme a estándares científicos y éticos internacionalmente aceptados", señaló el observatorio.
Asimismo indicaron que la protección animal no es accesorio, sino que tiene impacto directo en la prevención de violencia, salud pública, convivencia comunitaria y protección del medio ambiente; lo que hace necesario fortalecer la educación en materia, una tutela respoonsable de animales, la coordinación y capacidad de sanción para integrar una política pública eficaz en favor de los seres sintientes.
"La opinión técnica identifica impactos positivos concretos derivados de la reforma, entre ellos la reducción del maltrato y el abandono animal, el fortalecimiento de la gobernanza institucional, una mayor conciencia social, beneficios en la imagen pública del estado —incluidos efectos positivos en el turismo— y la detección temprana de contextos de violencia familiar. De igual forma, el documento refuta objeciones recurrentes, como los supuestos costos presupuestales o la afectación a tradiciones culturales, demostrando que la reforma permite una implementación progresiva, razonable y una regulación ética de prácticas tradicionales, sin prohibiciones arbitrarias", argumentó la asociación.
Finalmente, el observatorio enfatiza que esta reforma no es de carácter simbólico, sino que es indispensable para construir un marco normativo que garantice el bienestar animal y la salud pública a través de una cultura de respeto enmarcada en estándares nacionales e internacionales vigentes.
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