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domingo, 18 de enero de 2026

Los trabajadores no nos vamos del todo, siempre dejamos huella en las instituciones: Norma Flores Hernández

A poco días de iniciar el proceso de jubilación, comenta que su principal aprendizaje es que más allá de los titulares, es el personal quien tiene el pulso del COBAT

Zurya Escamilla Díaz | Tlaxcala | 18 de enero de 2026 



En 38 años como parte del Colegio de Bachilleres de Tlaxcala (COBAT), Norma Flores Hernández ha aprendido que una clave para que una institución funcione es que quienes las lideran sean capaces de escuchar la voz de trabajadores, especialmente del personal de apoyo, porque son ellos y ellas quienes tienen el pulso de lo que pasa en toda su estructura.


    Sentada frente a su escritorio en el área jurídica del COBAT, una de las varias áreas en las que sirvió a lo largo de casi cuatro décadas, y acompañada de la imagen tejida de un arcángel, Norma recuerda que con 18 años por cumplir ingresó el 15 de septiembre de 1987 a trabajar en esta institución que en principio le permitió continuar con sus estudios de bachillerato y posteriormente una carrera en derecho.


    "En ese tiempo estaba el licenciado Héctor Martínez como director general, de él puedo decir que  los consentidos eran quienes estudiábamos, nos daba todas las facilidades para poder continuar. Siempre nos dijo: si van a estudiar, adelante, pero si yo los veo echando relajo por otros lados, se regresan a su horario normal", narra para Expediente Político.Mx a pocos días de su último día laboral.


    Con un suéter amarillo, lápiza labial rojo que ya dejó marca en la gran taza de café y el cabello cuidadosamente peinado en un chongo, Norma habla con nostalgia y agradecimiento de la institución que la vio crecer como profesional, que le dio oportunidad de sumar a la lucha feminista en su tiempo libre y aportar desde las filas sindicales para el resto de sus compañeras y compañeros.


    Es la última de ese grupo de trabajadores que entró en 1987 que está por retirarse, pero asegura que quienes pasan por los pasillos, oficinas y aulas del Colegio no se van del todo, queda su registro en las carpetas, en los archivos, en la memoria e historia de una institución que su trabajo cotidiano ha ayudado a construir.


    "Yo creo que todos los administrativos que nos vamos, no nos vamos. Cuando llegué al jurídico [...] me encontré con carpetas que decían Chelo, Alicia Valerdi. Entonces, no nos vamos del todo y van a pasar los años y van a estar esas carpetas, el lapicero, una plantita. Siempre dejamos nuestra huellita", explica mietras pasa su mano por las carpetas verdes con etiqueta morada que están a sus espaldas.


    En honor a esa memoria, Norma impulsó en 2017, cuando estaba por retirarse una de sus compañeras, que pudieran recibir una despedida digna del resto del personal y no en silencio como solía hacerse hasta entonces. Así, fue Yolanda la primera que se retiró entre aplausos de una valla de estudiantes, compañeras y compañeros de trabajo en el plantel de Panotla.


    "Uno, como personal sindicalizado, sufre muchas cosas. A veces nos tocan jefes más comprensivos, buenas personas. La etapa que más difícil vivimos como personal fue en el periodo del MVZ José Luis Flores Ruiz, tal vez algunos digan que no, pero fue un periodo muy duro para nosotros. [...] El director general que yo puedo recordar como una persona muy tranquila fue el interino de Beatriz Paredes, Samuel Quiroz, tenía mucho don de gente, fue una finísima persona", comenta.


    Norma recuerda a otros como Juan Méndez que propiciaba la unidad entre el personal con la idea de que más allá de su estatus de contratación, todos forman parte de la familia COBAT; pero especialmente, tiene presentes los aprendizajes de sus compañeras y compañeros con quienes compartió su labor.


    "Siempre le he dicho a los jefes que me han permitido platicar con ellos que no se despeguen de los compañeros de apoyo; me refiero a jardineros, vigilantes, intendentes porque son los que te dan el sensor de lo que pasa, son ellos los que te pueden informar. 


    También con las secretarias porque son el primer muro de contención para que un muchacho no se meta en problemas, porque con ella se acercan a ver cómo van sus calificaciones y hay una relación porque es con quien el muchacho se acerca siempre. Entonces, la secretaria siempre se va a dar cuenta de si ese muchacho viene mal, sino ha comido, si una niña viene llorando.


    Siempre nos damos cuenta y ésa es la cosa que yo me llevo como aprendizaje. Si por azares del destino algún día tuviera un cargo en una escuela, creo que eso sería un tema clave para entender lo que pasa".


    Se asume como una persona activa dentro del Sindicato de Trabajadores Administrativos y de Intendencia (STAICOBAT) y afirma que su principal lucha ha sido que los líderes del gremio se dirijan con la verdad sobre lo que pasa, pero también estén dispuestos a escuchar.


    "En 2011-2012 hubo un movimiento muy fuerte al interior del sindicato del Colegio; nuestro líder quería sindicalizar a varias categorías que eran de confianza, pero algunas de las mejores se quedaron con los nuevos y nosotros nos quedamos abajo", señala. 


    Esa lucha les dejó aproximadamente cuatro meses sin representación sindical y con el riesgo de desaparecer si esta condición se prolongaba. Por cierto, comenta que siempre ha estado inconforme con la tendencia de sus secretarios generales de querer extender su periodo al no emitir una convocatoria de renovación del comité.


    "Hace un tiempo le decía a unas compañeras que es difícil porque el hambre y nuestras necesidades nos doblan. Claro que da miedo que el líder te mande a traer y nos diga 'ya me dijeron que andas grillando'. No todo el mundo tiene el carácter para decir que sí y que no estamos grillando, sino trabajando para que las cosas salgan bien".


    Ahora, mientras espera la aprobación de su permiso prejubilatorio, Norma insiste que no se irá del todo y aunque aún se considera joven para retirarse tiene un plan de vida abierto a las posibilidades, a dedicarse a aquéllas actividades que le llenan como la cocina tradicional, acompañar a los colectivos.


    "Actividades hay muchas, pero claro que es difícil porque ya no voy a estar con los compañeros de siempre. Aún así sé que voy a estar bien, activa en otras cosas y agradecidamente eternamente con el Colegio".

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