Por Z. Escamilla.
Tlaxcala, Tlax. Jueves, 10 de diciembre de
2015.
El
día de hoy, se entregó el Premio Nacional de Derechos Humanos y, en la
ceremonia, el ombudsman del país -Luis Raúl González Pérez- afirmó: “Es momento
de que México reafirme su convicción en la verdad y en la justicia”. Esto, sin
embargo, resulta contrastante con la realidad de este tema en el contexto
local.
El
pasado julio se dio comienzo a un proceso para renovar la presidencia y consejo
consultivo de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Tlaxcala. Si bien el
plazo para elegir a estos nuevos integrantes se vencía el 4 de agosto, han pasado
casi seis meses desde la publicación de la convocatoria y aún no hay
nombramientos.
La
Constitución de Tlaxcala señala que el titular de este organismo deberá ser
electo por las dos terceras partes de los legisladores; en tanto que el Consejo
Consultivo lo será por mayoría. Asimismo, es mandato de las Constituciones federal
y local (artículos 102-B y 96 respectivamente) que la lista de aspirantes a
ocupar la presidencia debería ser sometida a consulta pública.
No
obstante, el Congreso omitió esta parte del procedimiento en la convocatoria
emitida el 25 de junio de este año; misma que contempla las fases de: registro,
evaluación curricular y entrevista. Por lo que el día 8 de julio, las
comisiones legislativas encargadas del proceso emitieron un comunicado sometiendo
a la consideración de las organizaciones no gubernamentales las listas de
aspirantes.
La
votación estaba programada para el 31 de julio. Al presentar el dictamen,
algunos diputados se pronunciaron porque éste se repusiera porque el pleno no conocía
los expedientes de los aspirantes; a pesar de que la base sexta en la
convocatoria señala expresamente que estarían a la disposición de los demás
legisladores y de que efectivamente desde esa fecha han aparecido en la página
web del Congreso.
De
igual forma, los mismos diputados solicitaron que se entendiera como implícito
que, a falta de nuevos integrantes para la Comisión, quienes ocupaban el cargo
en ese momento deberían seguir haciéndolo en tanto no hubiese una votación
definitiva. Sustentaron esto en dos tesis de jurisprudencia: una emitida por el
Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tlaxcala respecto a la elección de
magistrado presidente; y otra emitida por el Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación con relación a las dirigencias de partidos políticos.
Finalmente,
optaron por votar el dictamen presentado por las comisiones involucradas; con
ocho votos a favor y quince en contra se pidió que aquél fuera repuesto. Posterior
a esa fecha se renovaron las comisiones legislativas y a medio año de distancia
no se ha presentado un nuevo dictamen.
Hasta
hace un mes afirmaba el presidente de la Comisión de Derechos Humanos en el
Congreso que los nombramientos se harían a más tardar en la primera quincena de
diciembre, pero pareciera que esta situación no se solucionará pronto.
Esto
resulta alarmante cuando hace algunas semanas se daba cuenta del vacío que
desde meses atrás se hace latente en la Comisión al haberse quedado sin los
miembros de su consejo consultivo por diversas razones.
Sin
que haya de por medio una certeza jurídica, la presidencia sigue ocupada por
Francisco Mixcoatl Antonio. Al no agotarse el procedimiento, tampoco está
previsto por la ley quién deba ocupar el cargo en estas circunstancias.
Resulta
irónico que un organismo encargado de velar por los derechos de humanos no sea
respetado por los poderes públicos. Nos lleva a cuestionarnos sobre el respeto
a las garantías de quienes se postularon
en su momento a la presidencia y consejo consultivo. También invita a
preguntarnos sobre la importancia que realmente se da a este tema.
Cada
vez que hay elecciones vemos a miles de personas preocuparse e involucrarse con
estas cuestiones; trátese de partidos políticos, institutos electorales o
candidatos. Desafortunadamente y a pesar del tiempo transcurrido, a muy pocos
les ha interesado indagar sobre el tema o exigir una respuesta a los
legisladores.
Es a los ciudadanos y a la población en general a quienes más
debería preocuparles que el ente responsable de proteger sus derechos de los
abusos del poder sea renovado en tiempo y forma. Sólo de esta manera se podrá
transitar al camino de verdad y justicia
del que habla el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario