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jueves, 3 de junio de 2021

Aldo Bernal, la resiliencia hecha poesía

También la puedes leer en nuestra edición 38. Sólo da clic en la imagen


Zurya Escamilla Díaz (Mayo 2021) Empresario de software desde temprana hora, pero con el artista innato que late a cada instante de sus jornadas, Aldo Bernal sale de la oficina cada tarde con la firme convicción de cumplir la promesa que él y sus socios se hicieron al iniciar su empresa: cumplir sus sueños.


Originario de Montemorelos, Nuevo León, este joven de 32 lleva por las venas la poesía que su abuela guardó celosamente ante las dificultades del destino. Ahora, él honra ese legado con el propósito de convertirse en un referente de este arte que conecta el dolor y la esperanza.


Terco, así se define, y ello le ha llevado a emprender un camino allende de la burocracia editorial y de lo politizado de las instituciones públicas para difundir su obra. Con dos libros de poesía ya publicados, Aldo comparte con Expediente Político.Mx sobre su ingenio de palabras.


Explica que la gente tiende a marcar una barrera cuando conoce de su trabajo; no obstante, se asume como alguien “común y corriente”, cuyo principal mérito es lograr lo que se propone a través de un esmero y aprendizaje diario. 


“Estoy peleado con la idea de que el artista es alguien distinto. Al final del día, la poesía también es un oficio. Si amas lo que haces, si te esmeras por practicar y aprender puedes llegar a muchos lugares. Yo soy una persona que ama lo que hace y que se esfuerza por lograr aquello que ama”, indica.


¿Cómo te inicias con la poesía?


Yo soy de Montemorelos, un pueblo a 70 kilómetros de Monterrey, Nuevo León, y vengo de una familia media baja, en la que mi abuela -piedra angular de esta historia- enviudó muy joven y se dedicó a lavar, trapear y a barrer ajeno para sacar adelante a los suyos. Durante 30 años, todos los días pedía prestado en la tienda y lo pagaba al siguiente día. 


Ella fallece cuando yo tenía 10 años. Su única voluntad fue que no rentáramos la clase donde vivimos. Cada fin de semana yo la limpiaba y como a los 14 años, encontré una libretita color vino. Me di cuenta de que ella escribía, si bien no era poesía propiamente, utilizaba recursos literarios como metáforas, aforismos, embellecía las cosas. Describía, a su manera, la Biblia, las cosas que le pasaban, los acontecimientos de la casa.


Yo, desde niño ya escribía, tenía fascinación por rimar y nadie sabía por qué. Pero con esa libreta me di cuenta de dos cosas: una, que la poesía era herencia por su parte y, dos, me dolió mucho pensar que ella probablemente podría haber sido escritora, pero sus condiciones de vida no se lo permitieron. Decidí desde ese día que por ella y por mí, yo sí iba a cumplir ese sueño


¿Cuándo comienzas a tomar en serio el oficio de poeta?


Lo divido en dos partes. La primera entre mis 18 y 23 años escribí mi primer libro La bitácora del ayer, pero me gradúo de ingeniería y, por razones de la vida, dije que ya no iba a continuar. Guardé ese libro, pero me volví poeta de clóset, durante los siguientes cinco años estuve en una página de internet que se llama Poematrix, puedes leer o escribir poesía. Ahí subía mis poemas, leía, me empapaba y buscaba en internet la profesionalización porque no existe una escuela para ello.


A los 29 formo mi empresa. Mis socios y yo nos prometimos cumplir nuestros sueños y cuando me preguntaron cuál era el mío, dije voy a retomar lo de ser poeta. Entonces saqué mi libro, comencé cursos con poetas y escritores reconocidos, de ahí sale mi segundo libro A todos con los que no fui.


¿Cómo ha sido conjugar el tema de la empresa con el escribir?


Se trata de no dormir, básicamente. Mi trabajo de poeta inicia cuando salgo de la oficina. No niego que las mejores cosas se me ocurren cuando me baño o voy manejando, o cuando estoy a punto de dormir; pero mi oficio de leer, estudiar, practicar, analizar otros poetas y trabajos, eso lo hago en la noche, de 7 a 8 que llego hasta 11 o 12 de la noche. Es invertir tiempo por algo que amas.


¿Cómo es tu proceso para crear un poema?


Vamos a dividirlo por partes, primero es de qué quiero hablar, lo que llaman inspiración. Hay veces que veo algo, tengo un chispazo y lo escribo, o hago ejercicios de introspección o de empatía.


Introspección en el sentido de que me pongo a pensar cosas de mí, de mi pasado, cosas que me pasan. Pero supongamos que tú y yo somos amigos, tú me cuentas algo y lo empatizo, yo hago ese ejercicio. Tengo los oídos bien abiertos siempre.


Una vez que tengo el tema, ahora sí que lo que me sale, es un ejercicio catárquico de “voy a dejar que fluya”. Una vez que termino, lo guardo y lo vuelvo a leer a los tres días porque ya frío, entra el editor en mí que dice “está mal esta palabra en el verso”, “esto lo puedes transformar en una metáfora”, “es incongruente” ... Eso pasa después de mi momento creativo inicia mi momento analítico donde empiezo mi primera etapa de revisión.


¿Hay algo en particular que te inspire?


Puede ser de cualquier cosa. Te puedo hablar de amor, de desamor, de coraje, de melancolía, de temas sociales, pero el resultado para mí como meta es terminar con un mensaje de resiliencia. Yo siento que ese es mi sello. Dicen que un poema es una fotografía, y creo que como artista también puedes dar una moraleja o un resultado. 


Al final del día, la primera puerta al arte es la melancolía, muchos llegan ahí por eso, normalmente por un corazón roto. Si sabemos que ése es el primer túnel de llegada, yo creo que podemos ofrecer algo más que el ahondar en un sentimiento. Ése es el sello que he tratado de dejar, la resiliencia.


¿Qué papel tiene la poesía en el mundo actual?


Yo creo que es muy simple: se trata de verbalizar lo que no se puede decir. Yo creo que por eso la gente busca las canciones, la poesía, el arte en general. Tratando de verbalizar eso que siente y que no sabe cómo describir.


Nosotros, cuando logramos que se verbalice o que puedan ponerle forma, es más fácil reconocer un sentimiento y hacer algo con él. Yo creo que estamos en medio entre el problema y la solución.


De tus poemas, ¿tienes alguna favorita? y ¿quiénes son tus poetas favoritos?


De mis favoritos hay dos que saldrán en mis próximos libros, uno que se llama Llover para el libro Ella ya llovió. Yo creo que es el mejor problema que he escrito, así lo veo yo. Siento que todo lo que quiero representar está en ese poema. 


Hay otro que se titula Desidia que saldrá en otro libro de nombre La revolución de los pájaros azules. Ese poema me gusta mucho porque siento que su contraste de resiliencia es muy bueno para mí. Yo creo que son los poemas que más atesoro.


De mis poetas, te diría Benjamín Franco un poeta de España. He aprendido mucho con él, yo creo que es un poeta para poetas, para mí es un genio en el oficio. Muertos, mi favorito es Jaime Sabines, por lejos.


¿Trabajas con editorial? ¿Cómo ha sido lidiar con ese tema?


Para mí, las editoriales son como un banco porque cuando no tienes dinero y vas a buscarlo, te rechazan y cuando ven que tienes dinero, te buscan. Así para qué los quieres. Me cerraron las puertas en todas las editoriales y empecé como autor independiente. 


Gracias a Dios, cuando publiqué A todos con los que no fui me volví viral. Pasé de tener 30 mil seguidores a tener 150 mil en un mes.


En el camino descubrí a gente como Sandra Flores (escritora), a mi diseñadora de cabecera, con quien armé -como buen ingeniero- toda la cadena de distribución para mi libro. 


Yo ya tengo todo y a futuro tengo el proyecto de armar una editorial con gente de calidad que es a quien yo ocuparía. Afuera hay muchas editoriales independientes que dejan mucho que desear porque también me topé con ellas. Gente que se preocupa más en cobrarte 20 mil pesos que en sacar un buen trabajo, quiero combatir eso.


¿Cómo observas el apoyo de instituciones públicas para el tipo de trabajo que realizas?


Mi percepción es que está muy politizado y yo no he querido entrar. Me han ofrecido, he estado en grupos, en pláticas en ciertas instancias de gobierno, pero siento que para tener un beneficio se politiza y un artista politizado no puede expresar porque está atado a alguien y yo trato de mantener mi voz firme. Si tengo los argumentos para sostener mis creencias, voy a buscar por ahí.


¿Cómo te visualizas en un futuro?


Haciendo lo que amo, me gustaría llegar a ser un referente en la poesía mexicana. Creo que puedo ofrecer buena poesía porque también creo que muchos artistas independientes toman otro rumbo que no creo que sea poesía y yo trato de defender que un poema así lo parezca. 


Me gustaría llegar a ser un referente para que ese tipo de poesía se conserve, al menos en México; porque sé que en países como Argentina está Irene X que escribe fenomenal, en España está Elvira Sastre, Sara Búho, ahí tiene para aventar, es la meca de la poesía. Me gustaría que México tuviera uno y si pudiera ser yo, me gustaría serlo.


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