Por Z. Escamilla
Martes, 8 de diciembre de 2015.
Desde
que en 1954 las mujeres tuvieron por primera vez el derecho a participar en la
vida política del país a través del voto, se han ido abriendo importantes espacios
para su intervención en la toma de decisiones de ayuntamientos, entidades y México
en su conjunto.
A
pesar de ello, aún siguen siendo una minoría las mujeres que se atreven a
participar en estos menesteres y lo son aún más quienes desean contender por
algún cargo público, sin importar el nivel del que se trate.
Fue
en 2014 que se elevó a rango constitucional la paridad de género para la
integración de los congresos federal, y estatales. Sin embargo, en marzo de
este año la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación emitió una jurisprudencia señalando que la paridad de género habrá
de extenderse a las candidaturas para la integración de ayuntamientos.
En
dicho documento se indica que la paridad de género en candidaturas para integrar los cuerpos de gobierno municipales deberá tener dos dimensiones:
por un lado debe ser horizontal y por otro
vertical.
Con
horizontal, el TEPJF se refiere a que, por ejemplo, si hay sesenta municipios
–como es el caso de Tlaxcala- los partidos políticos deberán presentar treinta
candidatos y treinta candidatas. Queda al albedrío de ellos determinar en qué
lugar habrá de competir qué género; pero deben privilegiar enviar mujeres a
municipios donde haya tendencia ganadora.
Por
otra parte, verticalidad se refiere a que en la integración de planillas a
ayuntamientos deberán intercalarse desde el cargo de presidente hasta el último
regidor, fórmulas de hombre y fórmulas de mujer. Cabe recordar que en la
fórmula candidato-suplente, ambos deben pertenecer al mismo género.
Esto
ya ha ocasionado dolores de cabeza a varios partidos políticos que han buscado
esquivar este mandato de ley. No obstante, en esta ocasión tratar de hacerlo
podría llevarlos a la cancelación de sus candidaturas.
Pese
a la gran oportunidad que se abre para ampliar participación del género
femenino en la política de la Entidad, son pocas quienes realmente desean
contender por un cargo; muchas de ellas prefieren simplemente apoyar a las
candidatas o candidatos. Ello
podría representar un problema para los partidos políticos, pues van a requerir
más y más mujeres se enlisten para contender.
En este aspecto es necesario
hacer hincapié sobre la relevancia de que no se cumpla con este mandato sólo porque es
necesario cubrir lo que se ha venido llamando “cuota de género”; sino porque
cada vez más mujeres desean formar parte de la toma de decisiones en sus
comunidades y ayuntamientos.
Transitar
de la “cuota de género” a una auténtica paridad dependerá no solamente de los
espacios que se dispongan para la participación femenil; será cuestión de la
voluntad de las mujeres de contribuir a la vida democrática de sus municipios.
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