Editorial
PAN y PRI ya han definido sus apuestas por la gubernatura de Tlaxcala; si bien el tricolor se ha pronunciado por construir una gran alianza, sus opciones se cierran ante los ataques de Movimiento Ciudadano y si no hay disposición de ceder el espacio.
Mientras, en MORENA aún no terminan por decidir quién les abanderará para ese mismo fin; parece que entre más se retrasa la decisión, también lo hace la ruptura que hasta este momento parece inevitable con un gobierno estatal que no parece dispuesto a ceder la sucesión y otros morenistas que tampoco quieren la "continuidad".
En tanto esto ocupa a la clase política, los resultado del INEGI y el IMSS son claros: una Fiscalía que no resuelve y una economía que cada vez se ve más presionada por la pérdida de empleo formal que inevitablemente se traduce en informalidad, precariedad, disminución del consumo que torna este escenario en un círculo vicioso para las familias, cada vez más ajenas a las preocupaciones de una clase política que no encaja con las suyas.
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