- Este Jueves Santo, sacerdotes de la Diócesis de Tlaxcala renovaron votos
Zurya Escamilla Díaz | Tlaxcala | 2 de abril de 2026
El obispo Julio César Salcedo Aquino llamó a la fraternidad sacerdotal de quienes integran la Diócesis de Tlaxcala y anunció que presentará al Papa León XIV su renuncia al obispado -que ha ocupado desde agosto de 2017- por motivo de su edad, ya que el próximo 12 de abril cumplirá 75 años, edad prevista en el artículo 401 del Código de Derecho Canónico.
Este Jueves Santo, se llevó a cabo la Misa Crismal en la que el obispo bendice el Santo Crisma, los Santos Óleos y los Óleos Catecúmenos; y en la que los sacerdotes que integran la Diócesis de Tlaxcala renuevan votos en conmemoración de la institución del sacerdocio.
"Les comparto que en estos días presentaré al Santo Padre León XIV a través de la Nunciatura Apostólica, de acuerdo con el Código de Derecho Canónico, mi renuncia al oficio como obispo de la Diócesis por motivo de la edad; lo que él decida lo asumo en espíritu de fe y obediencia. Les pido su oración para que haga siempre las santa voluntad de nuestro Padre Dios", anunció en el marco de esta celebración que tuvo lugar en la Catedral de Tlaxcala, Salcedo Aquino.
Como parte de su homilía, el obispo recordó diferentes pasajes de la Iglesia Católica que dan cuenta de la relación de Pedro, primer Papa, con Jesús, su aproximación desde la autosuficiencia que por momentos lo despojó de su identidad con Dios al negarlo y pertenencia con los discípulos al rechazar ser uno de sus seguidores.
"Pedro tiene que recorrer el camino del discipulado para ser el pastor que da la vida por las ovejas. Una vez que el maestro ha dado la vida por él, cuando se haya dejado amar primero por Jesús, Pedro confesará su identidad. El rescate de Pedro se da cuando la triple negación se repara con la triple ofrenda de amor y el nuevo llamado que le hace Jesús. '¿Me amas?', 'Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Apacienta mis ovejas'. Cuando llega a este punto, Pedro es confirmado una vez más en su misión dentro de la comunidad".
Por ello, advirtió a los presbíteros de la importancia de saberse amados por Jesús, de evitar vivir el sacerdocio de forma aislada y de trabajar en fraternidad con el resto de sus hermanos sacerdotes para cumplir con su vocación de llevar el Evangelio.
"Los textos bíblicos y eucológicos resaltan el compromiso de fidelidad a nuestra vocación y la naturaleza profética de nuestros sacerdote ministerial. Somos llamados como Cristo a evangelizar a los pobres, a predicar a los cautivos la liberación, y a los ciegos la recuperación de la vista, a liberar a los oprimidos y a promulgar un año de gracia del Señor".
Llamó a tomar la experiencia de Pedro y dejar que Jesús cruce su mirada con ellos para sintonizar su corazón con él y permanecer en su amor para que el mundo crea; pero también a crecer en la fraternidad del sacremento sacerdotal, pues el orden que asumen eleva las relaciones humanas psicológicas, afectivas, amistosas y espirituales.
"Jesús nos pide ser uno y lavarnos los pies los unos a los otros. Por el sacramento del orden se establece una íntima fraternidad sacramental entre los presbíteros. Cada presbítero necesita a sus hermanos sacerdotes. [...] Por ello el presbítero evita vivir el propio sacerdocio de modo aislado y busca favorecer la comunión fraterna dando y recibiendo el calor de la amistad, de la asistencia afectuosa, de la comprensión. de la corrección fraterna", concluyó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario