El obispo de Tlaxcala informó que renovarán los métodos y perfil para la evangelización en el estado
Zurya Escamilla Díaz | Tlaxcala | 11 de noviembre de 2025
"El mal nunca tendrá la última palabra y la luz nunca se extinguirá frente a la oscuridad" mientras haya sacerdotes, religiosas y gente sencilla que preste un servicio valiente y silencioso para construir la paz en los pueblos, afirmó el obispo Julio César Salcedo Aquino en la misa que celebró en la Basílica de Guadalupe con motivo de la procesión anual de la Diócesis de Tlaxcala.
Ante miles de feligreses que a pie, en bicicleta y autobús arribaron a la Ciudad de México para abarrotar el recinto, el obispo indicó que en el marco del quinto centenario de la primera Diócesis de América -establecida en Tlaxcala en 1525- y de cara a los 500 años de la aparición de la Virgen de Guadalupe (1531) renovarán los métodos y el perfil evangelizador de la Diócesis.
"Somos una diócesis antigua y nueva. Antigua porque fue creado fue creada en 1525, hace 500 años; [...] y nueva porque San Juan 23 la erigió nuevamente en 1959. Al celebrar este acontecimiento, reconocemos que nuestro Padre Dios nos ha bendecido; revaloramos el lugar de Tlaxcala en la historia de México y de la Iglesia y reforzamos nuestra identidad como cuna de la evangelización y de la nación. Queremos mantener el árbol ligado a las raíces culturales y de fe", puntualizó.
Acompañado de sacerdotes de todo el estado, recordó que este año jubilar está por concluir, por lo que llamó a los fieles a tener presentes sus tres elementos antes de terminar el año: la peregrinación como redescubrimiento del valor del silencio y de la búsqueda del sentido de la vida, la penitencia como reconciliación y la indulgencia como purificación.
"Venimos a esta casita sagrada para recibir la mirada tierna y cercana de Nuestra Señora, nuestra querida madre, Santa María de Guadalupe, pues ella nos anima a generar esperanza ante situaciones de dolor, sufrimiento, violencia, muerte", afirmó.
Salcedo Aquino reiteró el llamado a replicar la actitud misionera de las 400 familias tlaxcaltecas que a finales del siglo XVI dejaron sus tierras para evangelizar el norte del país y territorios que hoy pertenecen a otros países.
"Colocamos en el hueco de las manos de Nuestra Señora -causa de nuestra alegría- el agradecimiento por la gracia del Año Santo y el quinto centenario. También colocamos nuestros gozos y esperanzas, enfermedades, problemas, dolores y preocupaciones a fin de que interceda por nuestras familias, nuestros pueblos y nuestra nación, que tanta necesidad tienen de justicia y de paz, de respeto a la vida, de reconciliación y de perdón y de solidaridad", externó.
Finalmente, el obispo resaltó que Tlaxcala prepará el camino para los 500 años de la aparición de la Virgen de Guadalupe con el recuerdo con la conmemoración del martirio de los santos Cristóbal, Antonio y Juan en 2027 y 2029.
Al término de la celebración religiosa, entregaron reconocimientos a fieles tlaxcaltecas que por 25 y 50 años se han sumado a esta peregrinación a la Basílica de Guadalupe.
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