Zurya Escamilla Díaz (Tlaxcala, 14 de junio de 2021) El trabajo infantil en México se torna más peligrosos en la agricultura, en la industria textil y del calzado, aseveró Tania Ramírez, directora de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), durante la presentación del informe "Compromisos y dilemas del T-MEC: políticas laborales, familias y trabajo de niñas, niños y adolescentes en México 2021".
Destacó que el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos (EE.UU), México y Canadá (también conocido como T-MEC) carece de regulación a las peores formas de trabajo infantil, puesto que las sanciones se proponen para áreas prioritarias, pero dejan fuera algunas otras.
Asimismo, destacó que el mecanismo de justicia alternativa podría prolongar el acceso a este derecho por un periodo mínimo de un año; tampoco se consideraron mecanismos de inspección laboral. No obstante, consideró positivo que las penalizaciones no sólo sean directas a la empresas sino al sector productivo en su conjunto.
Tania Ramírez refirió que estas condiciones podrían terminar por criminalizar a las familias en condiciones de pobreza y a poner a niñas, niños y adolescentes en una mayor situación de vulnerabilidad en áreas donde hay crimen organizado; además de abonar a la deserción escolar.
Agregó que esto es posible ante la precarización del empleo, la carencia de oportunidades laborales para la población en general, por las disparidades laborales; así como por las carencias y obstáculos en acceso a derechos, por la migración laboral y por el efecto COVID-19..
Resaltó que apoyarse en el pago de la escuela o de gastos propios, la necesidad del hogar por un ingreso y el pago de deudas son los principales motivos de ocupación entre la población menos de edad.
La directora de Redim comentó que el trabajo infantil se torna más peligroso en sectores como la agricultura, la industria textil y de calzado; mientras que en EE.UU, se ocupa la mano de obra de este grupo poblacional en la producción de cebollas, pepino, tabaco, frijoles, melones, pimientos, cañas de azúcar, berenjenas, tabaco, café, vacas, vestidos y artículos de cuero.
En este sentido, propuso que el etiquetado de estos productos podría ayudar a reducir la ocupación de infantes y jóvenes en este tipo de labores.
De esta manera, Redim recomendó aumentar el presupuesto y el número de inspectores de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS); incrementar el número de inspecciones y establecer una coordinación entre distintas instituciones que posibiliten el desarrollo integral de menores.
Además, llamó a no criminalizar el trabajo infantil entre familias en contextos de supervivencia; también a atender las causas estructurales que faciliten el trabajo infantil y de adolescentes; y abrir espacios de colaboración con la sociedad civil que faciliten el acompañamiento a instituciones gubernamentales.
Al término de la presentación del informe, se efectuó un panel con expertos de organizaciones internacionales para comentar los retos en la materia.

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