Editorial
Las obras que hasta la fecha se han realizado en la entrada a Chiautempan no terminan de funcionar porque no resuelven el cuello de botella que implica entrar a la ciudad sarapera desde un vía de cuatro carriles a una de dos carriles donde además conluyen centros comerciales y edificios de instituciones públicas.
Eso sin contar que por ella pasan la mayor parte de las rutas de combis que conectan a la capital con los municipios del centro-oriente de la entidad que inican de Chiautempan y concluyen en Apizaco.
Probablemente sí el tránsito de vehículos pesados que circulan de Puebla a Apizaco se agilice, ¿pero qué pasa con el resto de la población que cotidianamente pasa por la entrada a Chiautempan de camino a la escuela, al trabajo, a la casa o a realizar compras?
Sin duda, los pueblos de Tlaxcala como los de muchos otros lugares del país y en el mundo no se planearon para la cantidad de población y vehículos que ahora los habitan, pero dejar que pase más tiempo sin proponer soluciones sólo agravará los problemas.
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