Editorial
Gobernar requiere plena conciencia tanto de los aciertos como de los errores, de las críticas que sí tienden a incrementarse para quienes ejercen el servicio público, pero que no por eso hay que desestimar a priori.
Sin duda, cada quien puede tener una visión sobre cómo ha sido el propio desempeño, pero sin un mínimo de autocrítica, el alarde puede quedar muy grande; especialmente en un estado tan pequeño como es Tlaxcala, donde todo termina por salir a la luz.
El compromiso de la gobernadora Lorena Cuéllar de continuar hasta el fin de su administración no es una concesión, es la responsabilidad para la que pidió el voto en 2021 y lo mínimo que espera una ciudadanía cansada de ver cómo los servidores públicos saltan de un espacio a otro sin acabar con lo que iniciaron.
¿Cómo será el cierre del sexenio con una imagen ya muy desgastada de quien encabeza el Ejecutivo y quienes la acompañan en el encargo?

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