Editorial
En su informe, convertido en clase de historia, de la presidenta Claudia Sheinbaum destacó no solo la inversión que ha realizado el gobierno federal en programas sociales, salud y educación; sino en uno de los proyectos más ambiciosos: el saneamiento del río Atoyac.
Sin embargo, la presidenta centra su discurso y los esfuerzos en la limpieza del afluente, pese a que tanto la sociedad civil como la academia han sido enfáticas en que de nada servirá esta parte del proceso, sino se evita que la industria continúe con el derrame de residuos tóxicos que enferman a la población y dañan el ambiente.
La cerrazón que han mostrado los gobiernos federal y estatal para dialogar con la sociedad civil, con las comunidades y la academia contradice el discurso de trabajar unidos en la "transformación".
Así lo evidenciaron con quienes se manifestaron contra el Polo de Economía Circular en San Pedro Ecatepec, a quienes presionaron para retirar pancartas y lonas en los externaron su rechazo a este proyecto federal por las implicaciones sociales y ambientales en las comunidades aledañas.
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