Geovanny Pérez López (Tlaxcala, abril 2020) Cada
país eligió un día especial para celebrar y organizar actividades que permitan
desarrollar el bienestar de las niñas y niños en todo el mundo, a partir de que
la Asamblea General de la ONU celebrada en Ginebra, Suiza, el día 20 de
noviembre de 1959, en la que se reconocieron universalmente los derechos de la
niñez.
En México, desde 1924,
es el 30 de abril cuando celebramos el día de la niñez. Es decir, a todos los
menores de 12 años; pero también a los mayores de esa edad y
menores de 18 años (adolescentes), conforme a la Ley General de los Derechos de las
Niñas, Niños y Adolescentes. Ella también reconoce los Derechos Humanos, consagrados
en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los tratados
internacionales y en la Convención sobre los Derechos del Niño. Sin embargo, en
México, aun cuando existe un marco jurídico extenso de protección de los
derechos de las niñas niños y adolescentes, NO SE GARANTIZAN.
La niñez debiera gozar
mínimamente de los Derechos Humanos contenidos en la ya mencionada ley:
- Derecho a la vida, supervivencia y al desarrollo.
- Derecho de prioridad
- Derecho de Identidad
- Derecho a vivir en familia
- Derecho a la Igualdad sustantiva
- Derecho a no ser discriminado
- Derecho a vivir en condiciones de bienestar y a un
sano desarrollo integral
- Derecho a vivir libre de violencia y a la
integridad personal
- Derecho a la protección de la salud y a la
seguridad personal
- Derecho a la inclusión de niñas, niños y
adolescentes con discapacidad
- Derecho a la educación
- Derecho al descanso y el esparcimiento
- Derecho a la libertad de convicciones éticas,
pensamiento, conciencia, religión y cultura
- Derecho a la libertad de expresión y de acceso a la
información
- Derecho de participación
- Derecho de asociación y reunión
- Derecho a la intimidad
- Derecho a la seguridad
jurídica y al debido proceso
- Derechos de niñas, niños y adolescentes migrantes
XX.
Derecho de acceso a las tecnologías de la
información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y
telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet.
En el marco de la celebración
del día de la niñez, es necesario reconocer las graves violaciones a los
derechos humanos de las personas menores de edad. Además de la existencia de
desigualdades, pobreza, discriminación, violencias, explotación, entre muchas
otras problemáticas sociales en las que se ve involucrada la niñez y por ende
se vulneran sus derechos.
Ahora, en tiempo de
confinamiento por la emergencia sanitaria del Covid-19, no quedan exentas
dichas violaciones a los derechos humanos de la niñez. Por lo que es urgente
crear alternativas, políticas públicas focalizadas, espacios especializados
para menores, programas educativos acordes a las condiciones de la niñez y
protección de sus derechos humanos, entre muchos retos más, deficiencias por no
escuchar y tomar en serio a la niñez, respecto de sus necesidades.
Nos
enfrentamos, a procesos educativos que no aseguran el bienestar social,
emocional y psicológico de los menores de edad, en medio de una emergencia
sanitaria, sin considerar los riesgos que puede padecer la niñez en el
confinamiento, esperando la respuesta y acción del estado para asegurar
la atención
de servicios especializados para la niñez e implementación de programas
integrales de protección, prevención y reparación por casos de violencias.
¿En qué momento el Estado tomará en serio a la
niñez, para generar estrategias reales ante las diversas realidades? ¿Acaso
dentro de las estrategias educativas recientes, se ha tomado en cuenta las
capacidades de las instituciones educativas de las/los docentes? ¿Se ha pensado
que es fundamental tomar en cuenta en dichas estrategias, que los espacios
cerrados, el sedentarismo, las violencias o riesgos que corren los menores en
sus hogares? ¿Quién o quiénes apoyan en las tareas escolares? (en caso de que
haya alguien que apoye) y el exceso de uso de pantallas (en caso de tener
acceso a las mismas), celulares, tabletas, televisión, por mencionar algunos,
también generarán un daño, aun cuando el confinamiento sea temporal. Además, no
toda la niñez cuenta con las mismas condiciones, ¿Qué tanto nos importa el desarrollo
de la niñez? ¿Realmente existe un proceso se enseñanza aprendizaje en los
hogares, cuando un niño o una niña está recibiendo malos tratos? ¿Quién está
previendo los daños o consecuencias por el confinamiento, en el bienestar y el
desarrollo físico y psíquico de niños y niñas?
Entonces,
reflexionemos en las familias sobre cómo cuidar a la niñez y cómo se deben cuidar
entre todos quienes integran las familias. Debemos empezar por creer en lo que
dicen las personas menores de edad cercanas a nuestro entorno; permitir que la
niñez exprese libremente sus vivencias por el confinamiento, escuchemos y
escuchémonos, y compartamos lo que cada uno/una puede aportar para el bienestar
de quienes integran las familias. Aprendamos a respetar sus espacios para que
puedan cultivar sus intereses, su vocación y para que esta emergencia sanitaria
por la que estamos pasando la recuerden como un momento de aprendizaje
positivo, de cambios en sus familias.
Por último, no
es tarde para que como sociedad tomemos decisiones y alertemos a las
autoridades sobre posibles casos de violencia de una persona menor o mayor de
edad, sea un vecino/a, conocido/a, familiares, amigos o amigas, etcétera. Basta
de tolerar las violencias, cuidemos el bienestar
de la niñez que nos rodea, no sólo porque existe un día establecido para la
niñez, ¡Activemos la participación y conciencia colectiva!, ahora y después del
confinamiento ¡hay que tomarlo en serio!

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