Por Zurya Escamilla (marzo 2020) Una franquicia restaurantera exitosa y capaz de reproducirse con un sistema de funcionamiento simple, pero también la expectativa de explorar nuevas fronteras de conocimiento, otras culturas y expandir su visión del mundo, fueron algunas de las motivaciones para que Jesús Adolfo Rodríguez Lozano decidiera postular a la convocatoria para cursar estudios superiores que emitiera la Embajada China en México y el Gobierno de Tlaxcala en 2019.
Su nivel de inglés y promedio de calificaciones fueron factores clave para que actualmente curse el segundo semestre de la maestría en Bussiness Administration (administración de negocios) en la Beijín International Studies Univesity, en aquel país.
La emergencia generada por la propagación del Covid-19 ha ocasionado que, en este momento, Adolfo Rodríguez continúe con sus estudios en línea y que haya permitido unos minutos a Expediente Político.Mx para compartirnos sobre esta experiencia que le ha llevado a conocer a personas de todo el mundo y a tener que adaptarse a una nueva forma de
vida.
¿Cómo decides participar en este proceso? Me motivó no quedarme varado en un solo lugar, quiero apuntar a más. Siempre he querido tener mi propio negocio, pero siempre he tenido esa pequeña reserva de cómo hacerlo. Por eso, quise cursar algo en administración de negocios y se presentó la oportunidad. Metí mis papeles justamente para hacer esta maestría, resulté elegido a través de mi proyecto y de mis calificaciones.
¿Cómo fue el proceso? Teníamos que presentar un anteproyecto en el cual íbamos a mencionar para qué necesitábamos esta beca y yo mencioné que la quería para desenvolverme como emprendedor, abrir mi propio negocio o varios, porque no quiero que se quede solamente en uno. También me pidieron un IELTS (Sistema Internacional para la Examinación del Idioma Inglés por sus siglas en este idioma), pedían un nivel 6.0 que equivale a un B2, yo tenía 6.5, en nivel de CENNI que equivale a un C1.
Aparte, pedían tener buenas calificaciones en los últimos grados de estudios y yo obtuve 9.4.
¿Cómo ha sido la parte de deslingarte de tus actividades en Tlaxcala para continuar con este proyecto? El gobierno de China nos dio aviso en muy poco tiempo. Nos dieron un mes. La Secretaría se apuró para darnos los resultados y los papeles, me dijeron “a ti te quieren el 27 de agosto”. Entonces sí tuve que desligarme del trabajo dentro
de lo que podía, obviamente no de tajo, pues traté de cumplir con todas las responsabilidades porque no me gusta dejar las cosas sin terminar.
Y, obviamente, todo lo que conlleva: tuve que vender mi coche porque no lo iba a ocupar y ni modo que estuviera ahí parado, tuve que arreglar las cosas del SAT (Servicio de Administración Tributaria), poner todo en orden: maletas, hablar un poco más con el contacto que tenía en China para ver qué es lo que necesitaba, realizarme los exámenes médicos.
La Sepe (Secretaría de Educación Pública del Estado) me echó la mano para hacer todo lo que me faltaba, principalmente los exámenes médicos, y cumplir con todos los requisitos como papeles traducidos oficialmente -fue todo un show-, sin mencionar el tema de la VISA. Hicimos como tres viajes a la Ciudad de México para poder arreglarlo, a final de cuentas quedó y con ella en mano, unos días antes ya estaba listo para irme.
Al llegar allá, ¿cómo ha sido el adaptarse a una nueva forma de trabajar?
Tardé un poquito en adaptarme porque son un poco más directos, pero en cuestión a la universidad había temas que no te dicen y que tenemos que averiguar por nuestra parte; así que estaba un poco desorientado al llegar, pero soy de las personas que, si no sabe, va y pregunta. Entonces anduve preguntando por varios lados, encontré a mi tutora, ella me guió en varias situaciones. Sigue la entrevista aquí

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