Gxxxxxxxx Exxxxxxx Pxxx Rxxxxx (xx julio 20xx) Hay una fuerza allá afuera, inmensa y todopoderosa, se extiende a la largo de la historia, siempre oculta, siempre en las sombras. Su forma es la de la quimera, sus rostros muchos y ninguno a la vez. Esta fuerza, es una criatura, y espera pacientemente, sus raíces son profundas, sus manos infinitas. Llegará el momento (pronto) en que se manifestará abiertamente para tomar su lugar en el trono del mundo, ¿Cómo es que nadie se ha dado cuenta? Tal pareciera que todos están ciegos, demasiado absortos en sus vidas como para ver la verdad, o peor aún, son parte de este plan oculto, ellos están de su lado y en contra nuestra, creen que pueden engañarnos, pero no por mucho, porque yo sé.
El 11 de Julio de este año, Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, celebró en la Casa Blanca un evento llamado “Social Media Summit”, una especie de reunión especializada para analizar y discutir el estado actual de las plataformas sociales de internet (dígase Facebook, Twitter y anexas) y su relación con la libertad de expresión del pueblo americano.
Al tratarse de Trump, no debería sorprendernos que las cosas resultaron ligeramente más estrambóticas de lo esperado, convirtiéndose la congregación en una auténtica celebración de los teóricos de la conspiración y una carga frontal contra todos aquellos que desdigan de su versión de la realidad.
Una rápida ojeada a la ilustre lista de invitados nos da una idea del quién es quién en la escena conspi-paranoica: Ali Alexander, operador del partido conservador; Jim Hoft, del blog Gateway Pundi, conocidos por promocionar varias noticias engañosas, los llamados “hoaxes”; el youtuber Tim Pool, famoso por divulgar la trama secreta sobre la muerte de Seth Rich y su relación con los rusos; o Bill Michel, personalidad de videos online y entusiasta de QAnon, reciente, emblemática y deliciosamente retorcida teoría de la conspiración surgida en las profundidades de 4chan, que sostiene, entre otras cosas, que el partido Demócrata estadounidense es secretamente controlado por una secta de pedófilos caníbales operando a través de una cadena de pizzerías.
Los que confían en Q, el “informante secreto” que sacó a la luz esta información, creen sinceramente que Donald Trump combate a este grupo secreto (integrado, por supuesto, por los Clinton y los Obama) para defender a los americanos pertenecientes a las oprimidas clases trabajadoras. Dicho de otra forma, Trump es un auténtico héroe y patriota, intentando salvar a la sociedad de los oscuros y perversos planes de dominación de un grupo de élite conformado por los medios de comunicación tradicionales y todo el aparato de gobierno demócrata. Ello explicaría los constantes ataques a todas las políticas propuestas e implantadas por el presidente republicano. En la mente de los creyentes, existen poderes aún más fuertes que el ejercido por el presidente del país más poderoso del mundo.
A pesar de la gran alineación que pudimos ver en la Social Media Summit, hubo una persona que se dejó sentir por su ausencia: Axel Jones, figura fundamental en la escena “conspiróloga profesional” y aliado – consejero de Trump desde hace tiempo; A. J. tiene entre sus planes, la creación de la gran teoría unificada de las conspiraciones, la cual incluye: chemtrails, seres multidimensionales, Obama, control mundial y una última batalla entre el bien y el mal. Es interesante notar que en buen parte de estas narrativas, todo conduce inevitablemente a una gran confrontación final, resumida en un “ellos contra nosotros”, nuestra variable secular y moderna de la guerra santa.
Karl Popper ya había señalado que dentro de este tipo de ideología se escondía una forma de laicización del pensamiento religioso, llegando a definir (con la claridad que lo caracterizaba) a la teoría de la conspiración como “la idea de que todo lo que se produce en la sociedad es el resultado del plan directo de algunos individuos o grupos poderosos”.
Esa necesidad por dar un sentido a TODO de una manera unificadora y medianamente coherente, es justo lo que subyace en los ejemplos dados: son un intento para explicar una realidad confusa, desordenada, caótica y que, en última instancia, es indiferente a nuestras efímeras vidas.
Pensemos, ¿no resulta más emocionante, estimulante o incluso reconfortante pensar que existe algo (ya sea un gran grupo secreto o seres supra humanos) que controla y ordena toda la existencia; que aceptar la nula injerencia de la humanidad sobre el destino de este mundo? Además, nos protegen de nuestros propios errores, los minimizan, los disfrazan y trasfieren a los otros.
Pero Karl Popper cometió un error, y muchos detrás de él; pensaron que las teorías de la conspiración no pasaban de meras supersticiones, una forma de pensar curiosa, sin embargo, intranscendente. Apenas una nota al pie en medio de los grandes temas.
Y así, la academia y los medio serios las condenaron al ostracismo, las relegaron a los márgenes, a la periferia, simple entretenimiento para mentes ociosas. Y en la oscuridad crecieron, se alimentaron del desencanto, del resentimiento. Se organizaron y utilizaron las creaciones de la ciencia y la tecnología para reforzarse, para expandirse. Encontraron caminos y se articularon hasta formar comunidades, hallaron vías subterráneas y finalmente se instauraron en la Casa Blanca, en el mismo lugar en el que antes pasaron premios Nobel y Astronautas.
Fake News, post- verdad, otros datos, siguen expandiéndose y ahora todos se preguntan cómo pararlas, cómo contrarrestarlas. Están en Palacio Nacional, viven en el Brexit. Ingenuamente pensamos que con Políticas Públicas, programas sociales y talleres vamos a contenerlas, pero el enemigo sabe dónde esconderse, encontró un lugar muy profundo y ahora anida en el corazón de nuestras sociedades, la duda ya está sembrada.
El enemigo puede tomar muchas formas, muchos nombres: un día es la mafia del poder o el partido demócrata, y al otro es Greenpeace y la ideología de género. Después serán los árabes, las empresas transnacionales, Monsanto, los republicanos, Disney o la ONU XXXXX XXXXXX XXX XXXXXXXXXXX XXXXXXXXX no XXXX XXXXXXXX XXXXXXXXX XXXXXXXXXX XX XXXXX XXXXXXXX XXXXXXX XXXXXXX gobierno XXXXXXX XXXXXXXXXXXX XX XXXXX XXXXXX omnipresente XXXXX XX XXXXXX XXXXX XXXXXXXXX XXX XX XXXXXXXXXXX XX XXXXXXX anonimato XXXXXXXXX XXXXXXX XX XXX XXXXXXXXXXX XXXXXXXX XXXXXX XXXXXX XX X XXXXXXXXXX XXXXXXXXX XXX XXXXXXXXX XXX X XXXXXXXXXXXX XXXXX XXXXXXXXX XXXXX XXXXX XX y XXX XXXXXX XXXXXXXXX XX XX XXXXXXX XXXX el mensaje es claro:
No confíes en nadie.

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