Zurya Escamilla Díaz (Tlaxcala, Tlax., 20 de junio de 2019) Quienes nos dedicamos al periodismo en sus diferentes facetas (reporteo, opinión, fotografía) tenemos una gran responsabilidad y un importante llamado a la ética.
Éstos no sólo se limitan a los trabajos que "reporteamos" y publicamos en sus diferentes formatos, sino que también se trasladan a nuestra vida privada y a nuestra relación con las fuentes.
Afirmamos que somos nosotros quienes damos voz a quienes no la tienen y quienes hacemos evidentes los manejos irregulares tanto del poder como del erario público.
Irónicamente no siempre ponemos énfasis en los problemas que nos aquejan como gremio, principalmente la inestabilidad y la informalidad laboral que traen consigo otros asuntos.
Pero aún cuando decidimos a alzar la voz para mejorar nuestras condiciones laborales, no podemos hacer a un lado esa ética y esa responsabilidad de las que hablaba en un principio.
Hace algunos días, compañeros del gremio pidieron al delegado del IMSS en Tlaxcala ser beneficiados con seguridad social, de preferencia sin pagar una cuota.
Como todas las instituciones públicas, el IMSS se rige bajo cierta normatividad y es preciso no perder de vista el principio de legalidad, esto es "el ciudadano puede hacer todo lo que la ley no le prohíba, pero una una institución puede hacer SÓLO lo que la ley le faculte".
Cabe mencionar que esta entidad pública ofrece una variedad de opciones para afiliarse y que todos los trabajadores asegurados, aún el que menor salario percibe, aporta para recibir sus prestaciones.
Si somos nosotros quienes ponemos en la mesa casos de corrupción e impunidad, lo correcto sería (y claro ahora sólo puedo hablar de un "deber ser") que nosotros no incurramos en actos igual de opacos e ilegales.
Esas adversas condiciones laborales y de vida que a menudo enfrentamos, no pueden ser la justificación para buscar un privilegio, para actuar fuera de la ley, para vivir en la impunidad ni para abonar a mantener un sistema corrupto; pues nuestra misión, insisto, es evidenciarlo.
Creo firmemente que todos -sin importar el campo en el que laboremos- tenemos como principal activo nuestro nombre y en nosotros está que se asocie con profesionalismo, honestidad, ética, responsabilidad, o bien con lo contrario a ello.
Al final de cuentas, atender un fenómeno que tanto lacera a nuestra sociedad es labor no sólo de servidores públicos o de empresarios también lo es de los ciudadanos de a pie, de los trabajadores de todas la áreas; entre ellos, nosotros los periodistas.
Éstos no sólo se limitan a los trabajos que "reporteamos" y publicamos en sus diferentes formatos, sino que también se trasladan a nuestra vida privada y a nuestra relación con las fuentes.
Afirmamos que somos nosotros quienes damos voz a quienes no la tienen y quienes hacemos evidentes los manejos irregulares tanto del poder como del erario público.
Irónicamente no siempre ponemos énfasis en los problemas que nos aquejan como gremio, principalmente la inestabilidad y la informalidad laboral que traen consigo otros asuntos.
Pero aún cuando decidimos a alzar la voz para mejorar nuestras condiciones laborales, no podemos hacer a un lado esa ética y esa responsabilidad de las que hablaba en un principio.
Hace algunos días, compañeros del gremio pidieron al delegado del IMSS en Tlaxcala ser beneficiados con seguridad social, de preferencia sin pagar una cuota.
Como todas las instituciones públicas, el IMSS se rige bajo cierta normatividad y es preciso no perder de vista el principio de legalidad, esto es "el ciudadano puede hacer todo lo que la ley no le prohíba, pero una una institución puede hacer SÓLO lo que la ley le faculte".
Cabe mencionar que esta entidad pública ofrece una variedad de opciones para afiliarse y que todos los trabajadores asegurados, aún el que menor salario percibe, aporta para recibir sus prestaciones.
Si somos nosotros quienes ponemos en la mesa casos de corrupción e impunidad, lo correcto sería (y claro ahora sólo puedo hablar de un "deber ser") que nosotros no incurramos en actos igual de opacos e ilegales.
Esas adversas condiciones laborales y de vida que a menudo enfrentamos, no pueden ser la justificación para buscar un privilegio, para actuar fuera de la ley, para vivir en la impunidad ni para abonar a mantener un sistema corrupto; pues nuestra misión, insisto, es evidenciarlo.
Creo firmemente que todos -sin importar el campo en el que laboremos- tenemos como principal activo nuestro nombre y en nosotros está que se asocie con profesionalismo, honestidad, ética, responsabilidad, o bien con lo contrario a ello.
Al final de cuentas, atender un fenómeno que tanto lacera a nuestra sociedad es labor no sólo de servidores públicos o de empresarios también lo es de los ciudadanos de a pie, de los trabajadores de todas la áreas; entre ellos, nosotros los periodistas.

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